Nuestra experiencia y visión
Durante más de 30 años dedicados al desarrollo del Proyecto ÁNGEL, hemos mantenido una mirada crítica pero constructiva frente a las tendencias tecnológicas en salud. Una de las creencias más extendidas es que la compatibilidad con HL7 garantiza interoperabilidad, como si fuera tan simple como “conectar y funcionar”.
La experiencia demuestra que este proceso es mucho más complejo.

HL7 y sus versiones: teoría vs. práctica
HL7 v3, lanzado hace casi dos décadas, representó un avance respecto a versiones anteriores (v2 y v2.5). Sin embargo, su adopción masiva fue limitada por varias razones:
- Complejidad: Su diseño formal y metodológico dificultó la implementación.
- Incompatibilidad: No es retrocompatible con HL7 v2, obligando a mantener ambas versiones o migrar completamente.
- Adopción restringida: No reemplazó a la v2, utilizándose principalmente en contextos específicos (CDA, requisitos regulatorios).
En síntesis, HL7 v3 fue un esfuerzo ambicioso por lograr estandarización exhaustiva, pero esa misma ambición derivó en baja adopción.
Esto no es una crítica a HL7, sino una invitación a reflexionar sobre la distancia entre la teoría y la práctica. En la realidad, la mensajería HL7 suele presentar interpretaciones diversas: muchas empresas adaptan el estándar a sus necesidades, debilitando su carácter de “estándar”.
¿Por qué es importante la interoperabilidad?
La interoperabilidad no es una moda: es una necesidad. En ÁNGEL trabajamos en este tema desde hace más de una década. En 2010 desarrollamos un proyecto propio, evaluado y aprobado por el Ministerio de Ciencia y Técnica.
La pregunta nunca fue si los sistemas deben ser interoperables, sino cómo lograrlo de manera efectiva.
El caso FHIR en Argentina
En los últimos años, la solución más promocionada ha sido HL7 con FHIR.
Hace seis años, el Ministerio de Salud definió que la interoperabilidad se implementaría con FHIR, comprometiéndose a que en cuatro años se podrían compartir diagnósticos, alergias, vacunación y tratamientos.
Hoy, seis años después, esos objetivos aún no se han materializado.
Existen experiencias puntuales, como la del Hospital Garrahan, reconocido por el Ministerio por utilizar FHIR. Sin embargo, al ser el único hospital con esta implementación, la interoperabilidad queda limitada a su propio entorno.
¿Es FHIR un error? No necesariamente. Es una propuesta interesante, pero aún no se ha probado en escenarios reales a gran escala. Hasta ahora, las experiencias han sido principalmente pruebas de laboratorio. Esto no es negativo, simplemente significa que todavía no sabemos si funcionará como se espera.
Si HL7 v3 lleva casi 20 años sin lograr adopción masiva, ¿estaremos en dos décadas haciendo reflexiones similares sobre FHIR?
Una pregunta clave
Hace cuatro años planteamos una pregunta a los docentes de FHIR del Ministerio de Salud:
¿Dónde se guardan los datos?
La respuesta fue: En cada institución. FHIR solamente vincula a las partes y establece cómo se comunican.
Este punto es fundamental para comprender los alcances y limitaciones del modelo.
La brecha entre teoría y práctica
Un médico que coordinaba 300 hospitales solía decir:
“Les falta olor a hospital.”
Esa frase resume la distancia entre los discursos y la realidad operativa. Incluso hemos visto casos curiosos: un referente latinoamericano de HL7, que daba conferencias en toda la región, tenía un sistema de laboratorio propio que no utilizaba HL7 ni mensajería estándar, sino tablas DBASE en Clipper.
La realidad suele ser más compleja que los discursos.
Un ejemplo extremo
En un hospital que administramos, un recién nacido con problemas registró 2.000 eventos en tres semanas. El niño evolucionó bien y siguió atendiéndose en otras instituciones.
En un entorno integrado con FHIR, el médico recibiría hoy 2.500 documentos. ¿Puede leerlos en una consulta de 20 minutos?
Este problema no depende de FHIR: mientras exista interoperabilidad, la sobrecarga de datos será un desafío.
Incluso si toda la historia clínica está en un solo hospital, el profesional enfrentará el mismo dilema: ¿cómo leer 2.500 eventos?
En ÁNGEL desarrollamos filtros parametrizables y herramientas para vincular eventos por problema, reduciendo la información a lo relevante. En la nueva versión, incorporamos funcionalidades adicionales para convertir datos en información útil.
Porque la historia clínica no es juntar datos: es hacerlos útiles.
Conclusión
La interoperabilidad es indispensable, pero no basta con adoptar estándares. El verdadero desafío es transformar datos en información útil para la práctica clínica.
En ÁNGEL trabajamos para que la tecnología no sea solo un puente entre sistemas, sino una herramienta que mejore la atención.
Pronto compartiremos nuestras soluciones.