Costear o cerrar – Parte II

Parte II

¿Qué queremos saber?

En un sistema de costeo tradicional, la unidad producida (pieza, litro, kilo, docena, etc.) es la medida específica que representa el producto final. Sobre esa unidad se asignan y calculan los costos de producción —materia prima, mano de obra, gastos generales— para determinar el costo unitario, fijar precios y garantizar la rentabilidad.

Pero en salud, usted no produce unidades: produce servicios.
Y el desafío es mayor porque cada servicio es distinto. No hay dos pacientes iguales.

Los contadores se esfuerzan por calcular costos, pero el problema persiste: faltan datos.
Lo mejor que pueden hacer es estimar el costo total del servicio y dividirlo por la cantidad de pacientes. ¿Son iguales todas las patologías dentro de un servicio? Evidentemente no.

Las herramientas actuales no permiten un cálculo detallado.
En la mayoría de los hospitales, la información está fragmentada:

  • Por un lado, la Historia Clínica, que en los peores casos es solo relato (texto sin estructura).
  • En los mejores casos, está tabulada, pero separada del registro de almacenes, sin vínculo con la patología.

Incluso si logramos asociar medicamentos a patologías, faltan todos los demás costos, que terminan en una bolsa indefinida.

¿Cuál es la verdadera unidad de costeo?

El paciente. No un promedio, sino un paciente real y concreto.

Ejemplo: atendimos a Homero Simpson por una fractura de cuello de fémur. Estuvo 3 días internado, pero una infección prolongó la estadía 7 días más.

El servicio prestado a Homero Simpson debe incluir:

  • Costos de personal: quién realizó cada evento, horas extras, personal de otros servicios.
  • Depreciación de activos fijos: equipos utilizados, frecuencia, instrumental empleado.
  • Insumos asociados a la patología.

Esto es solo una simplificación, mencionando casi exclusivamente costos directos, los más fáciles de aplicar. El detalle completo sería enorme y siempre podría ampliarse.

Pero la idea es clara:
Usted debería poder ver la factura generada por ese servicio y los costos incurridos, para conocer la contribución marginal de atender a Homero Simpson.

Con ese nivel de detalle, podemos agrupar por patología, servicio, medicamentos, y allí comienza la verdadera gestión.

Nota: La metodología GRD tiene copyright y solo ofrece costos promedio. Aquí hablamos de costos específicos por paciente.

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El software es solo la herramienta para gestionar la institución.


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